viernes, 16 de octubre de 2009

Declaración de amor

Un niño de cuatro años le ha dicho a su maestra: “Te amo Seño”. Apenas hacía días que se conocían...


Una joven le dijo al hombre de sus sueños: “Te amo”. Apenas han compartido algunas caminatas por la tardes en el parque...


Una madre tiene a su bebé en sus brazos, le dice: “Te amo hijito”, pero tan solo hace minutos que ha conocido su rostro y escuchado latir su corazón...


Una hija le dice a su madre cada noche: “Te amo mamá” cuando apenas puede hilvanar esas palabras porque es muy pequeñita...


Una hija joven le ha dicho a sus padres: “Los amo porque siempre están muy cerca mío” aunque ellos viven a miles de kilómetros de distancia...


Siempre me han impactado palabras como estas. ¿A quién no, verdad?


Cuando alguien nos declara su amor, llena nuestro corazón, nos hace sentir importantes y por sobre eso amados...


Hace años una persona me declaró su amor. Su nombre es Dios.


Dicen los escritos bíblicos: “Con amor eterno te he amado, por tanto te extendí mi misericordia”...


Aquella declaración llenó no solo mi corazón, sino toda mi vida.


Ningún amor se compara con el de Él.

Ninguna declaración que he recibido antes o después de aquella tiene la dimensión de lo eterno y extensión de la misericordia de su amor.


No hay palabras para explicar el amor de Dios, tenemos que sentirlo y sobretodo vivirlo.


¿Cuántas veces te declararon amor? ¿Quiénes fueron esas personas?


Hoy, otra persona quiero hacerlo. Pero esta vez será totalmente distinta.

No lo dudes. Quien te dice: “Con amor eterno te he amado, por tanto te extendí mi misericordias”, te llena de felicidad y te da un trato especial...


No hay comentarios: