sábado, 14 de diciembre de 2013

Dedicado a todos los que disfrutan de la danza y la música...

Porque algunos bailan al escuchar una música.
Porque algunos bailan al escuchar su música interior.
Porque algunos cantan cuando están muy felices o cuando la tristeza los toma por sorpresa.
Porque algunos cantan y bailan sin razones para hacerlo...
Para todos ellos, y también para Valentina, es que escribí esta nueva leyenda.
 

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  Cuenta la leyenda que en la antigüedad los niños y niñas que llegaban al mundo no tenían en su ser asociadas las capacidades para escuchar la música ni para mover el cuerpo.

El mundo tal como estaba con esos niños parecía triste y descolorido.

Con mucha dedicación las madres y cuidadoras de los más pequeños les enseñaban apenas a mover un poco el cuerpo, para lograr en ellos la idea del juego y el trabajo en grupo, aspectos sumamente importantes para la vida en comunidad. Con movimientos raros y nada coordinados las madres y sus muchos hijos e hijas se movían al compás del sonido del viento, del canto del mar o el trinar de las aves...

Otro grupo de madres y cuidadoras, admiradas por el empeño de aquellas, trataban de imitar el canto del agua al caer del cielo, el trinar de los pájaros y hasta el grito de varios animales... Así pasaron muchas estaciones.

Poco a poco el mundo iba tomando otro color. Pero no parecía suficiente.

Un día en que las estrellas parecían iluminar el cielo mas que nunca, las madres y cuidadoras, trataban por todos los medios hacer dormir a sus hijos e hijas, tal como cada noche con imitación del canto de aves, sonidos del mar o el mover de las hojas. Nada parecía atraer el sueño a los niños.

¿Qué pasaba en el cielo se preguntaban todos?
¿Por qué tanto tintinear de estrellas de muchos colores?

En las alturas había un reunión, nada ni nada menos que las hadas de la danza y las hadas de la música estaban junto a muchas otras tratando de convencer al Hacedor que les permitiera bajar a la tierra para derramar en los niños y las niñas esa hermosa capacidad para bailar, cantar y tocar hermosos instrumentos.

Luego de mucho pensar, el Hacedor de los hombres finalmente accedio, pero les dijo lo siguiente: no derramaran esa capacidad solo en niños y niñas, sino en todas las personas, desde los pequeñitos hasta los más ancianos. Eso era para que aquellos que ya eran adultos pudieran descubrir también la hermosa sensación de danzar al compas de la música, cantar sin importar porque o para que y tocar bellos instrumentos.

Rápidamente las hadas bajaron a la tierra, desparramaron a su paso la capacidad de danzar y cantar. Lo hicieron entre los niños y niñas, jóvenes y también adultos. Pero dedicaron especial atención a las madres y sobre todo a las madres que ya tenían en su vientre a un niño o tal vez dos...

Desde entonces, cada vez que un niñito o niñita se mueve dentro del vientre de su mamá le recuerda a su madre que deberá cantarle si quiere que deje de moverse, o al revés deberá cantarle si quiere que se mueva. Esa capacidad de danzar y cantar la llevará toda su vida, como recuerdo de sus primeros cantos y estará asociada siempre al amor y perseverancia de aquellas primeras madres que sin tener capacidad para moverse o para cantar, hicieron todo lo posible para sus hijos descubrieran que moverse al compás de la música era lo mas hermoso que la vida puede regalarnos...

viernes, 25 de octubre de 2013

Hoy cumplo años...



Jesús le contestó:
“En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.”
Nicodemo Le dijo: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?”
 Jesús respondió: “En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de nuevo.
San Juan 3:3-7

Hoy cumplo años...

Ni uno, ni quince, ni treinta, ni cuarenta. Porque el cumplir esos años ameritan en esta época hermosas fiestas en compañía de familias y amigos, ya que marcan momentos muy especiales en la vida de una mujer.

Tengo cuarenta y cuatro. Pero hoy cumplo veintiocho años. ¿Cómo es posible? ¿Acaso morí y volví a nacer? ¿Acaso tuve una nueva oportunidad?

¡Sí ! Eso fue posible. Volví a nacer. Tuve una nueva oportunidad.

Un día de octubre, veintiocho años atrás y luego de mucho tiempo de espera, mi Padre escuchó el nombre de su nueva hija: ¡Gabriela, nació! Y hubo tanta alegría en Su Casa, tanto como la hubo en la mía, cada vez que llegaba una nueva hija o un nuevo hijo …

Un día de octubre, veintiocho años atrás, las palabras más hermosas que una persona puede escuchar resonaron con fuerza en mis oídos y en mi corazón: "Tu Padre te ama tanto y te está esperando con sus brazos llenos de amor"

Un día de octubre, veintiocho años atrás  escuché la historia real del amor de Dios hacia la humanidad. Las palabras: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su único hijo a Jesús para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino tenga vida eterna", irrumpieron en mi vida y la cambiaron para siempre.

Ese día de octubre, 25 de octubre de 1985, era sábado y en la noche, nací por segunda vez. Ese nacimiento fue a una vida de fe en Dios que me creó y en Jesús quién me dio la Salvación.

Mi vida, como todas tiene un pasado que no pude cambiar, tiene un presente que anhelo cada día sea mejor que el anterior y tiene un futuro lleno de esperanza.

Aquel día en que volví a nacer, mi pasado no cambió, mi presente cambia día en día, pero lo que cambió para siempre fue mi eternidad.


jueves, 3 de enero de 2013

Una vez más vuelvo a empezar...




¡Qué bueno es que siempre tengamos una nueva oportunidad!

¡Qué bueno es  siempre poder recurrir a quién es el dueño de mi tiempo,  de mis días, de mi vida!

A Él vuelvo a decirle:

Señor,
Querido Dios,
Mi padre Celestial...

Enséñame a contar.

Desde que somos muy chicos, tal vez a los uno o dos años a todos y de diferentes formas nuestros padres, nuestros abuelos, o aún las personas que nos cuidaban nos enseñaban a contar  como una forma de reconocer nuestros propio cuerpo y también en mundo que nos rodea. Y así contamos nuestras manos, nuestros pies, nuestros dedos, los ojos, la boca. Luego contamos objetos como juguetes, caramelos, flores, bichitos, estrellas  y todo elemento de la naturaleza. Cuando fuimos mas grandes, comenzamos a contar a los integrantes de  nuestra familia, con los que se agregan y con los que nos dejan... Contamos  nuestros amigos, nuestros maestros...

Pero contar los días , eso lo aprendí y lo sigo aprendiendo aun cuando ya pasaron varias estaciones en mi vida...

Siempre me intrigó este texto antiguo y porque el salmista le pedía a Dios casi como un ruego que le enseñe a contar.

Bien nuestros días.

Y más aún pensaba, no solo le pide que le enseñe a contar, sino a contar bien.
Parece que a veces podemos contar y podemos contar mal.

¿Qué sería contar bien nuestros días?

Particularmente creo que  contar bien nuestros días, es tratar de pensar en todo lo bueno que encerró una jornada,  o una suma de ellas. A veces los días parecieran pasar tan fugazmente, que llegamos a la última hora  pensando: ¿Qué hice hoy? ¿Qué pasó? ¿Lo aproveché  para hacer mejor el día de alguien que lo necesitaba ? ¿Hablé con mis hijos o una amiga que tal vez quería conversar?
¿Tuve un momento de sosiego? ¿Cuántas cosas verdad?

No quiero que nos abrumemos. Ya es bastante difícil hacer un balance al final de cada año, y también lo es al final de cada día. Solo quiero pensar que si le pido ayuda a Dios para contar bien mis días Él me  va a enseñar y creo que  lo va  hacer.

Para que nuestro corazón...

Recuerdo otros textos antiguos que dicen: Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque de él mana la vida... Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio....Ciertamente es bueno Dios para con Israel. Para con los limpios de corazón. 

Hay una condición para aprender a contar y para hacerlo bien. Nuestro corazón tiene que enfocarse en Dios.

Dios cuida, Dios protege, Dios  guarda nuestro corazón y todo lo que hay en él. Lo hace a cada momento, todas las horas, todo el día de cada año de nuestras vidas. Pero también cuando nuestro corazón está triste, desprotegido, sin esperanza ni fe, Dios lo atrae hacía Su persona. Entonces  cuando enfocamos nuestro corazón en Dios,

Adquiere sabiduría...

Difícil cosa es alcanzar sabiduría. No hablo de la sabiduría que se adquiere leyendo libros y estudiando sino  de la sabiduría a nivel espiritual. Esa sabiduría que se tiene cuando contamos algunas décadas y hemos pasado y capitalizado lo bueno y lo malo de la vida para crecer y  siempre  volver a empezar.

Dios es el dueño de la sabiduría. Él es sabio. Y nos dice que si alguno de nosotros tiene falta de sabiduría debemos pedírsela a Él. El nos la va a dar a todo el que se la pida y además la dará en abundancia...

Sigo creyendo que puedo aprender a contar bien mis días, no solo a contarlos sino a vivirlos sabiamente. No malgastando el tiempo, sino proyectándolo para que así también yo pueda enseñar a otros.


Junto con el nuevo año tengo en mente una serie de cosas que quiero aprender de Dios. Con todo mi corazón le pido que me de sabiduría para poder hacerlo.

¿Y vos, tenes algo nuevo que quisieras que Dios te enseñe?

Un libro antiguo, pero lleno de vida y de promesas te ayudarán a conocer a Dios y como contar bien tus días.




jueves, 19 de enero de 2012

Belleza interior


Comparto el tercer pensamiento sobre este tema.


Sabiduría. Belleza interior

Dicen los escritos antiguos:

“Habla siempre con sabiduría, y su lengua se rige por la ley del amor”... (Proverbios 31: 26)

Cuando leo ese texto no puedo menos que preguntarme una y otra vez:

¿Quién es la persona de la que hablan los proverbios bíblicos?

¿Qué es la sabiduría?

¿Reflejo yo esa virtud?


Vamos por parte.

Esas palabras son dichas hacia una mujer que la Biblia da en llamar: Mujer virtuosa. Todo ese pasaje nos relata las cualidades de una mujer que vive mirando y haciendo cuanto viene a sus manos. Pero no lo hace de cualquier manera. Lo hace de forma sabia.

Sabia es la persona que actúa con sabiduría.

Sabiduría es conocimiento en ciencias, letras o artes y también todo lo que relacionamos con conducta prudunte. Dios es la fuente de todo conocimiento, por lo tanto a él debemos ir en busca de sabiduría.

Pero la sabiduría que nos hace hermosa interiormente no es una sabiduría solo de contemplación, ni tampoco puro conocimiento, sino una sabiduría práctica, que pone por obra lo Dios nos enseña.

Dicen los escritos bíblicos:

El que se junta con sabios, se vuelve sabio”. Así la sabiduría consiste en diferenciar el bien del mal y actuar como nos dicta la conciencia.


Las enseñanzas del sabio son fuente de vida...”Por eso la sabiduría nos conduce por lugares que fueron pensados y plasmados en un plan.


El que ama la corrección, ama la sabiduría”...La sabiduría nos anima a buscar respuestas a problemas personales y familiares, y ponerlas por obra.


... en los ingeniosos se halla la sabiduría” La sabiduría solo es pasiva cuando va tomando forma en nuestra mente para proyectarse en acciones concretas.


Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). Dios es la fuente de sabiduría.

Esta es una de las cualidades hacen más hermosa a una mujer, porque se hace más brillante con el paso del tiempo.

Todas nosotras nacemos con un determinado color de piel, color de ojos, rizos en el cabello, o lacio, pero la sabiduría nos llega con nuevo nacimiento,aquel que nos llega cuando nos acercamos de todo corazón a Él.

Hace ya muchos años, yo misma le dije sí a Dios y puso en mí su Fuente de Sabiduría, que intento llenar todos los día cuando me acerco a Él. Te animo a que si queres, vos hagas lo mismo...

viernes, 13 de enero de 2012

Belleza interior.

Comparto con ustedes, el segundo de los pensamientos sobre: Belleza interior.

La empatía. Belleza interior.

¿Qué es la empatía?

La empatía es la capacidad a nivel de conocimiento de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

En mis palabras, empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona intentando comprender sus acciones o sus sentimientos, pero sin juzgar, aunque si a veces intentando ayudar.

La empatía no es solo ponerse en el lugar del otro que está sufriendo o pasa por algún problema, sino también de aquel que tiene alegría y alegrarse con el.

La empatía es un componente muy importante en mí si anhelo belleza interior.

La participación afectiva es estar junto a una persona no solamente en forma física sino con todos nuestros sentidos y aún emociones. Compartir o repartir el dolor puede ser muy sanador para quienes nos rodean, mientras que multiplicar las alegrías beneficia nuestro espíritu.

Te invito a que pensemos juntas en aquellos momentos en que sentiste que alguien se sentó con vos y paso momentos de silencio o tan solo te abrazó. Tu dolor se disipó. No desapareció pero se compartió…

Reconozco la felicidad en seres cercanos, cuando algo realmente bueno pasa en mi vida. Entonces siento que mi alegría se multiplica cual gotas de rocío en la mañana.

Dicen los escritos bíblicos:

Si alguno está alegre, alégrense con él.
Si alguno está triste, acompáñenlo en su tristeza.

Esta es la empatía que intento reflejar en mi belleza interior. Aprendo de quienes me bendicen con su ayuda y se ponen en mi lugar.

jueves, 12 de enero de 2012

Belleza interior

¿Qué es lo que hace hermosa a una mujer?

Sin quererlo y lejos de mí está caer en un lugar común, pero tendré que hacerlo.
Creo que una mujer es hermosa más allá del color de sus ojos, de su estatura, de su peso, de la fineza de sus manos, de lo brillante que sea su cabello y aún de la vestimenta que use.

Creo que la belleza de una mujer está en su ser interior.

Comparto con ustedes una serie de pensamientos sobre: La Belleza interior.

La fe. Belleza interior.


Cierto es que todo lo que nos pasa interiormente se refleja en nuestro exterior. Tanto lo bueno como lo malo.


Estamos enojadas, se refleja en nuestra cara.
Estamos angustiadas, se refleja en nuestros ojos.
Nos sentimos enfermas y se refleja en nuestro andar.
Estamos tensas, se refleja en nuestras manos…

Esta premisa de que todo lo que pasa en nuestro interior se refleja en lo exterior se aplica igualmente para las cosas positivas que sentimos.

Estamos felices, se refleja en nuestra sonrisa.
Estamos serenas, se refleja en nuestro hablar.
Estamos sanas, se refleja en el diario vivir.
Estamos alegres, se refleja en nuestro rostro…

Pero cierto es también, que muchas veces nos toca batallar cada día con alguna situación que nos persigue y que no nos deja reflejar en lo exterior aquello que sentimos en nuestro interior.

¿Por qué expreso esto? Porque muchas veces y con el paso de las estaciones hemos aprendido que aun en medio de la adversidad y del dolor podemos reflejar no aquello que nos pasa, sino como vivimos lo que nos pasa.

Sufrimos por una enfermedad y no nos mostramos enfermos, sino como caminando a la sanidad. Sufrimos por penas pasadas, y no reflejamos el dolor, sino la esperanza de un día libre y sin rencor. Sufrimos por la pérdida de un ser querido y no vivimos llorando su partida, sino recordando cuan felices hemos sido juntos y esperando un día volver a encontrarnos…

Dicen los escritos antiguos:

Cuando Dios nos dio la fe, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro.

Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos.

Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma.

La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona.

Nos hacen caer, pero no nos destruyen.

A donde quiera que vamos, todos pueden ver que aunque sufrimos lo mismo que Jesús, el hijo de Dios, también pueden ver, en nosotros, que Jesús tiene poder para dar vida.

Por eso no nos desanimamos. Aunque nuestro cuerpo se va gastando, nuestro espíritu va cobrando más fuerza. Las dificultades que tenemos son pequeñas, y no van a durar siempre, porque Dios allana nuestro andar y hace nuevos los caminos. (extractos de 2 Corintios 4:7-18)


Aunque el dolor esté junto a nosotros, elijamos reflejar esperanza.
Aunque la impaciencia haya ganado terreno, elijamos reflejar paz. Aunque quisiéramos no hacer nada, elijamos elevar una oración al cielo. Aunque no veamos la salida, elijamos creer y esperar.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Tiempo de Navidad...

Diciembre...


Un mes muy especial para mí.


Cada año espero con muchas ganas la llegada de la Navidad porque recuerdo y celebro con alegría que Jesús el Hijo de Dios nació. Y es por su nacimiento que tenemos vida y vida eterna y abundante...


Con el correr de los años he celebrado la navidad de diferentes formas porque he tenido en cuenta no solo mis sentimientos sino el de las personas que me rodean.


La navidad no es mágica, pero si Jesús nació en tu corazón como en el mío, ésta puede ser un navidad distinta.


Cada año observo como celebra la navidad las personas que me rodean. También pienso y me pregunto:
¿Cómo espera esta celebración el mundo occidental y cristiano?
¿Tiene alguna razón de ser iluminadas fiestas si no se tiene presente al verdadero motivo de dicha celebración?


Alrededor del mundo es una época donde grandes compras se anuncian por todo tipo de medios de comunicación: regale, aproveche, compre, no espere hasta el último momento, son solo algunos de los slogans que nos empujan a hacer lo que toda la gente hace.

Las reservas en los sitios mas costosos de la ciudad son anotados desde antes del mes de diciembre para cenar la noche de navidad junto a muchos desconocidos. Ni hablar de los viajes a lugares de “ensueño” para recordar el nacimiento del Hijo de Dios...


Sin duda alguna el tiempo de Navidad es la época más esperada por todos los cristianos alrededor del mundo. Recordar y celebrar el nacimiento de Jesús trae inmensa alegría y despierta sentimientos de bondad en quienes reconocen en ese acontecimiento la venida del Salvador a nuestra tierra.

Como hace mas de dos mil años, estos son días para proclamar “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.

Cuando Jesús nació no fue entre cámaras de televisión ni trasmitido a todo el mundo por el espacio virtual, pero el cielo, miles de ángeles y humildes pastores contemplaron el instante en que el Salvador abría sus ojos para depositar su vista en vos y en mí.

La promesa de Dios se cumplió en la persona de Jesucristo, aquella noche en Belén: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.(Isaías 9:6)

Somos conmovidos por el amor incomparable de Dios al enviar a su propio Hijo por amor ha todos nosotros. Dios el Creador de todo lo que vemos cuando elevamos nuestra vista al cielo ha puesto sus ojos en nosotros para extender un puente hacia un mundo que lo necesita.

Ante este hecho tan transcendente: ¿Cómo te preparas para celebrar la Navidad este año?¿Qué cosas son importantes al momento de pensar en la víspera de navidad?¿En dónde deberíamos poner los cristianos nuestro corazón durante estos días?

Como familias con o sin hijos; mayores o muy jóvenes, las formas para transitar estos días suelen ser similares según la cultura y la tradición de nuestro país o muy distintas si nos vamos de un continente a otro.

Pero hay una luz brillante que nos distingue de gran parte de la humanidad y es hecho ser hijos de Dios, y esa sola razón le da a nuestro entorno una motivación diferente para celebrar la navidad dado que nuestro corazón está puesto en el único que merece ser reconocido ese día y es Jesús.

Estamos a comienzos de mes. Te animo a pensar con todo tu corazón como celebrar este año este tiempo especial de navidad.